Por tercera vez en lo que va de Tour, el corredor de Argos, Marcel Kittel, es el que se lleva el gato al agua en otra llegada masiva en Tours (y ya van unas cuantas). El ciclista alemán se está consagrando como uno de los grandes velocistas del momento, ya que si el otro día le daba de su propia medicina a Greipel, hoy hacía lo propio con un tal Cavendish. En cuanto a la general, esta décimo-segunda etapa del Tour, entre Fougères y Tours de 218 kilómetros, nuevamente no aportó absolutamente nada.

Etapa de transición totalmente después de la crono del día de ayer. Quizás el problema esté en que son muchas las etapas del Tour que podríamos considerarlas de transición, y realmente nos costaría a los que de verdad defendemos este deporte a capa y espada, sacar argumentos válidos contra aquellos que tachasen el día de hoy de soporífero.

La sal de la etapa la han aportado los cinco valientes que desde el kilómetro tres han estado en fuga: Gavazzi (Astana), Sicard (Euskaltel Euskadi), Mori (Lampre-Merida), Flecha (Vacansoleil-DCM) y Delaplace (Sojasun), los cuales llegaron a contar algo más de 9 minutos de ventaja, pero en todo momento fueron perfectamente controlados por el paquete encabezado por los Lotto, Argos y Omega.

A falta de 80 kilómetros el pelotón decidió poner el ritmo crucero de «atrapa-fugas», y volvimos a ver la historia de siempre. Sicard fue el primero en dejarse caer de la fuga para acabar devorado por el grupo principal a falta de unos 40 kilómetros para la línea de llegada. El resto de la fuga fue neutralizada a falta de 13 kilómetros a excepción de Juan Antonio Flecha que volvió a demostrar su hambre y entrega que no cesan a pesar del paso de los años y mantuvo un bonito pulso con los equipos de los esprinters, lo que le valió para llevarse el premio de la combatividad en el día de hoy. Su intentona acabó bajo la pancarta de 6 kilómetros a meta, momento en el que ya comenzó la verdadera batalla por buscar la mejor colocación para lanzar a los más rápidos en la recta final.

Producto de la tensión y de estos movimientos fue la imagen de nuevo de la jornada, una fenomenal montonera producida en la parte delantera en la que se vieron involucrados prácticamente la totalidad de los hombres de Lotto, excluyendo con ello de la victoria final a Greipel. Con el pelotón totalmente roto debido a esta caída, que se cobraba la víctima de Boasson Hagen (Sky) por una rotura de clavícula, se lanzaba el esprín en la llegada a Tours. En un principio parecía que los hombres de Omega habían hecho un gran trabajo para Cavendish que se lanzaba a falta de 200 metros con una ligera ventaja sobre todos sus adversarios, pero de nuevo Kittel volvía a demostrar que está de dulce recortando esos dos metros de ventaja con los que partía el británico para acabar rebasándolo en la misma línea de llegada. Por detrás de esta pareja llegaba de nuevo Sagan, que parece que no encuentra el tono en esta edición del centenario. Otro final justísimo en este Tour de Francia.

Froome vestirá un día más el maillot de líder, aunque hoy con una nueva mala noticia, ya que pierde otro hombre importante de cara a las próximas citas importantes alpinas. Veremos si con Porte y sus piernas es más que suficiente.

Mañana más de lo mismo, con otra etapa maratoniana entre Tours y Saint-Amand Montrond de 173 kilómetros y que todo hace suponer que nos deparará otra llegada masiva y que por el camino nos servirá para recrearnos con todos los bonitos «châteaus» con sus jardincitos con los que cuenta el país vecino mientras nos pegamos por no sucumbir a la llamada de la siesta. Esperemos que el repecho que hay en la parte final nos deje algo más de espectáculo y emoción.

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